Tres decisiones
Cómo trabajamos

El tomate se envasa donde se recoge. Sin cintas, sin máquinas, sin trayectos intermedios. Así reducimos la manipulación y cuidamos cada fruto desde el primer momento para que llegue al cliente en las mejores condiciones.
Envasado en el campo
Cada tomate se coloca a mano en su caja en la misma finca, poco después de cortarlo. No hay almacén de paso ni manipulación posterior: la caja que se prepara entre las plantas es la misma que recibe el cliente.
Sin máquinas de por medio
No usamos cintas transportadoras ni envasadoras automáticas. El fruto no rueda, no cae, no se golpea. Un tomate premium es delicado por definición, y cada proceso mecánico que se elimina es un daño que no se produce.
Más vida útil, sin trucos
Un tomate que no ha sufrido llega en mejores condiciones y aguanta más días en destino. No es una técnica de conservación: es simplemente la consecuencia de tratarlo bien desde el primer minuto.
Directamente de la planta a la caja. Y de la caja, al cliente.